Funeral (Levaiá) judía laica
En vida amigo, en vida…
 
Si quieres hacer feliz
a alguien a quien quieres mucho
díselo hoy y dale el gusto
en vida amigo, en vida.
Si quieres dar una flor
no esperes a que se muera,
mándla hoy con amor,
en vida amigo, en vida.
Si quieres decir “Te quiero”,
a la gente de tu casa, al amigo
cerca o lejos, díselo hoy
en vida amigo, en vida.
No esperes a que se muera
la gente para quererla
y hacerle sentir tu afecto,
en vida amigo, en vida.
Tú serás mucho más feliz,
si sabes dar felicidad
a la gente que conoces,
en vida amigo, en vida.
Mejor que visitar panteones,
y llenar tumbas de flores,
llena de amor corazones
en vida amigo, en vida.

 
La ceremonia de entierro es la última entre las ceremonias de vida y en su esencia es una despedida significativa de una persona querida y amada, respetando la idiosincrasia y los principios de acuerdo a los cuales vivió. Esta ceremonia también permite a sus seres queridos despedirse de él de un modo que respeta a todos y permite expresar los sentimientos de un modo que corresponde con sus creencias personales.

La ceremonia se basa en fuentes de la cultura judía de una amplia gama de períodos y ensambla creaciones literarias contemporáneas y música que refleja el mundo espiritual de la persona de quien nos despedimos.

Este espíritu caracteriza también el modo en que recordamos al ser querido que falleció en ceremonias en las que evocamos su memoria en los “shloshim” – a los 30 días del fallecimiento y en el aniversario del mismo.